Musicoterapia en Salud Mental: Reflexiones, incumbencias y lógicas de intervención

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La Musicoterapia en la Argentina ha encontrado desde sus inicios uno de sus principales campos de acción y desarrollo en el ámbito de la salud mental. Este artículo busca reflexionar sobre el accionar de los profesionales musicoterapeutas en este campo, considerando las diversas lógicas de intervención, las diferentes perspectivas teóricas y sus correspondientes concepciones de salud.

Introducción

La Musicoterapia en la Argentina ha experimentado un notable crecimiento en las últimas seis décadas, tanto en sus áreas de trabajo, como en su producción teórica.

En el campo de la salud mental, los profesionales musicoterapeutas han encontrado un ámbito propicio para su desarrollo y aplicación.

La multiplicidad de recursos que ofrece la Musicoterapia fue uno de los principales factores que posibilitaron su desarrollo, ya que permite intervenir en diferentes niveles: desde la prevención y promoción de la salud hasta la rehabilitación y tratamiento. Con distintas poblaciones y en ámbitos diversos, como hospitales monovalentes y generales, geriátricos, internaciones psiquiátricas, dispositivos de hospital de día, centros educativos terapéuticos, centros de salud, clínicas, entre otros.

Otra de las razones que ha impulsado el desarrollo de la Musicoterapia ha sido la creciente importancia que se le ha asignado al trabajo interdisciplinario. El concepto de interdisciplina fue impulsado en la década del 60 en el terreno de la clínica hospitalaria, con el advenimiento de la psicofarmacología y de las concepciones psicoanalíticas. Esto posibilitó la incorporación de especialidades "no psiquiátricas" en la atención de pacientes, según expresa Gallardo, R. (2011).

La ley de Salud Mental 26657 (2010) favorece, entre otras cosas, el abordaje de manera interdisciplinaria y una relación más equitativa entre los distintos profesionales de la salud. Esto generó oportunidades para que profesionales de la musicoterapia puedan formar parte de estos equipos conformados por referentes de diferentes disciplinas.

Por otro lado, la Ley 27.153 de Ejercicio Profesional de Musicoterapia (2015) otorga legitimidad y regula la profesión, estableciendo y definiendo claramente las incumbencias y competencias profesionales.

Sobre las diferentes concepciones de salud

Se delimitan a continuación tres campos distintos, lo cual nos permitirá trazar una direccionalidad posible para pensar la salud y el accionar de los profesionales musicoterapeutas en el campo de la salud mental. Con el objetivo de delimitar: ¿Qué lugar ocupa realmente el recurso sonoro-musical en el quehacer (la praxis) del musicoterapeuta?

¿Cuál es la lógica que nos permite comprender y dar cuenta de las intervenciones en un proceso terapéutico?

La salud como readaptación, en busca de la normalidad.

Desde esta concepción, se incluyen aquellas acciones de los musicoterapeutas que persiguen en mayor o menor medida la rehabilitación de la salud y la readaptación. La readaptación, va a estar con relación al paradigma vigente, guiado por la lógica del bien y la felicidad, la homeostasis y la armonía.

Según Butera, C. (2002), el musicoterapeuta en el campo de la rehabilitación psiquiátrica debe promover acciones para recuperar en los pacientes un nivel de desempeño que facilite la mayor independencia posible. Además, debe fomentar la instauración de lazos sociales y familiares.

Según la OMS, “la salud mental no es solo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de bienestar en el que el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad".

Por su parte, la Ley 26657 define a la salud mental como "un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona" (art. 3).

Ambas definiciones sugieren una concepción bio-psico-social de la salud mental, que considera la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales en la determinación de la salud mental.

La orientación del tratamiento se centra en recuperar habilidades sociales, funciones cognitivas y la autonomía, permitiendo al paciente reintegrarse a la sociedad y a los medios de producción.

Desde esta perspectiva de trabajo, es frecuente que los profesionales musicoterapeutas se sirvan de las neurociencias para avalar sus intervenciones, debido a que proporcionan una base científica para entender cómo la música afecta el cerebro y el comportamiento. Desde este enfoque, se utilizan diversos test estandarizados para conocer en detalle el funcionamiento de distintas áreas, como la memoria, la atención, la orientación, el lenguaje y las funciones ejecutivas. El musicoterapeuta, desde esta orientación, implementará experiencias musicales específicas con objetivos puntuales. Es habitual el uso de herramientas de valoración para evaluar el proceso terapéutico.

La concepción positiva de la salud

En esta perspectiva se incluyen todas aquellas intervenciones orientadas a la protección y promoción de la salud.

La ley 26.657 contempla esta posición y refiere al respecto: "Se debe partir de la presunción de capacidad de todas las personas" (Cap. II art. 3). En consonancia, la Federación Mundial de Musicoterapia expresa "(...) la Musicoterapia tiene por fin desarrollar potencialidades..." del individuo.

Las acciones, desde esta perspectiva, se centran en potenciar los rasgos sanos. Se deben generar ambientes salutógenos que promuevan estilos de vida saludables y ecosistemas generadores de salud. (Isla, C, 2003)

Gauna (1996) expresa que el punto de partida del proceso terapéutico debiera ser el potencial de salud que todo ser humano posee, cualquiera sea su situación vital. Define la existencia de núcleos de salud en todo individuo, en donde reside este potencial de salud. Define a los “núcleos sanos” como la capacidad de otorgar un sentido a lo propio, proceso que se despliega y concreta en el accionar del sujeto en el mundo. La musicoterapia juega un papel fundamental en este proceso, brindando a los núcleos de salud una "acción expresiva" que les permite manifestarse y desarrollarse.

Además de Isla, C. y Gauna, G., otros musicoterapeutas en nuestro país han realizado contribuciones teóricas significativas en el campo de la promoción de la salud, como Rodríguez Espada, G., Pellizari, P. y Rodríguez, R.

La salud desde la perspectiva del psicoanálisis

El Psicoanálisis no persigue la normalidad, ni la adaptación, ni recuperar funciones.

Según S. Freud, en su texto "Esquema del psicoanálisis" (1938), “la normalidad es una ficción ideal” que no puede separarse claramente de la anormalidad.

Desde la perspectiva psicoanalítica hay un malestar ocasionado, propio del ser humano por ser parte de la cultura, por "el trauma" de estar inmerso en el lenguaje. En este contexto, el psicoanalista opera en el ámbito de la salud mental, pero no se considera un trabajador de la salud mental en el sentido tradicional. Como expresa Miller (1998), “el psicoanalista no puede prometer ni proporcionar salud mental”.

La incidencia del psicoanálisis estará en tratar de despertar, dar la palabra al inconsciente, ya sea por la vía del deseo o por la vía del delirio en sí mismo. Al hablar del deseo, ya no se plantea la antinomia del bien y del mal, el deseo como tal excede esta lógica, sostiene Laurent, E. (1998).

Desde esta perspectiva cada musicoterapeuta, según su estilo, sostendrá una oferta distinta del recurso sonoro musical, de acuerdo a la lógica de cada caso.

Según Lago, D. (2022), "lo sonoro-musical se convierte en un recurso para que el sujeto pueda desplegar un trabajo psíquico". En este sentido, el musicoterapeuta bajo transferencia debe encarnar el lugar de un instrumento particular, permitiendo al sujeto escuchar su propio discurso e interrogar su campo de representaciones.

Entre los principales musicoterapeutas que han incorporado el psicoanálisis en sus modelos teóricos se encuentran: Edith Lecourth, Mary Prystley y Rolando Benenzon.

Edith Lecourth, es una destacada musicoterapeuta francesa. Desarrolla conceptualizaciones teóricas innovadoras y de gran impacto a nivel mundial, particularmente en lo que respecta a sus contribuciones para comprender la dinámica grupal en musicoterapia.

Mary Prystley es la creadora del modelo Analytical Music Therapy (AMT). Desarrolló su modelo a partir principalmente de conceptualizaciones provenientes de los desarrollos teóricos de Sigmund Freud y Melanie Klein. En su modelo hace uso de conceptualizaciones provenientes de Carl G. Jung y Wilfred Bion, entre otros.

En un principio el modelo surgió para el tratamiento de pacientes adultos, pero se fue extendiendo a otras poblaciones. Su modelo, utiliza la improvisación musical para acceder al inconsciente. Privilegia el vínculo terapeuta-paciente como un medio eficaz de cambio, y es precisamente a través de la música como esto se logra. Tanto la música como las palabras son parte integral de la musicoterapia analítica. Contempla la posibilidad de utilizar otros medios de expresión, como el dibujo, la pintura o el movimiento corporal. (Giacón, M. 2015).

Rolando Bénenzon es un destacado musicoterapeuta argentino, pionero en la Musicoterapia en la Argentina y América Latina. Es el creador del modelo Benenzon (MBMT). “Su formación en medicina, lo condujo a la psiquiatría, integrando sus dos vocaciones: música y salud mental”, sostiene Zimbaldo, A. (2015). Benenzon, R. destaca la importancia de la “musicoterapia didáctica”, para que el musicoterapeuta vivencie un proceso de musicoterapia que le permita enfrentarse con su propia conflictiva.

Su modelo teórico incorpora conceptualizaciones de Donald Winnicott, Carl G. Jung y Didier Anzieu, entre otros. Benenzon es autor de numerosos textos en el campo de la musicoterapia y la salud mental.

Consideraciones finales

Considerando la complejidad del objeto de estudio de la Musicoterapia y las múltiples áreas de trabajo, se destaca la importancia de que los profesionales se especialicen en un área de trabajo específica.

Asimismo, es fundamental reflexionar sobre las diferentes concepciones utilizadas en Musicoterapia en relación con las nociones de salud y enfermedad, ya que esto permite establecer las coordenadas principales para comprender la lógica de las intervenciones y la direccionalidad terapéutica.

De acuerdo con Bruscia (1999), es esencial garantizar la compatibilidad entre los conceptos provenientes de diferentes teorías, con el objetivo de desarrollar un modelo de terapia coherente y consistente. Las orientaciones teóricas tienen un impacto significativo en los objetivos, los procedimientos de evaluación, las dinámicas de intervención y el proceso de tratamiento en musicoterapia.

Por lo tanto, el musicoterapeuta debe mantener un nivel permanente de reflexividad, analizando críticamente las propias intervenciones y técnicas.

Es común que muchos musicoterapeutas se centren en las técnicas y recursos, sin considerar suficientemente los fundamentos teóricos que fundamentan sus intervenciones. En consecuencia, las diferencias entre enfoques musicoterapéuticos se deben, en ocasiones, a las técnicas, recursos y procedimientos utilizados, más que a las concepciones de salud que las sustentan.

Se destaca a su vez la importancia de considerar los procesos históricos que han influido en el desarrollo de la Musicoterapia para lograr una comprensión más profunda de la disciplina.

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Butera, C.Gallardo, R (2002) “Musicoterapia en Rehabilitación Psiquiátrica”. Introducción a la musicoterapia en rehabilitación psicosocial.  EMC.

 

Bruscia, K. (1999) “Modelos de improvisación en Musicoterapia”. Editorial Agruparte. Primera edición Traducción María Sánchez Sotres.

 

Federación mundial de Musicoterapia (1999). "Declaración de principios éticos".

 

Freud, S "Esquema del psicoanálisis"(2003) Obras Completas,Amorrortu, Vol. XXIII.Buenos Aires, 2003

 

Gauna, G. (1996) “Entre los sonidos y el silencio”. Editorial Artemisa. Rosario.

 

Giacón, M. (2015) “Modelo de Musicoterapia analítica de Mary Priestly”. En Zimbaldo, A (Comp). “Musicoterapia. Perspectivas teóricas”. Buenos Aires: Paidós.

 

Gallardo, R. (2011). “Musicoterapia y Salud Mental”. Prevención, asistencia y rehabilitación" Edición actualizada. Edit. Ugerman. Buenos Aires.

 

Islas, C. (2003) Tesis:“El hacer musical como acción promocional de la salud en la tercera edad”. Una experiencia en musicopromoción de la salud con adultos mayores. Carrera de Musicoterapia. Facultad de Psicología. UBA

 

Lago, D. (2022). La derivación y oferta de recursos. En Torres, J. (Comp.) Derivar a Musicoterapia. Interrogantes necesarios al considerar una derivación.  Ricardo Vergara Ediciones.

 

Laurent, E. (2000). “Psicoanálisis y Salud Mental”. Ed. Tres Haches.

 

Ley de Salud Mental 26657 (2010). Derecho a la protección de la salud mental.Boletín Oficial, Argentina, 3 de diciembre de 2010

 

Ley Nacional Nº 27.153 (2015) de Ejercicio Profesional de la Musicoterapia.

 

Miller, J “Salud Mental y Orden Público” Conferencia de Clausura de las II Jornadas del Campo Freudiano (1988).

 

Organización mundial de la salud (OMS) página oficial: http://www.who.int/es/

 

Zimbaldo, A. (2015) “Modelo Benenzon de Musicoterapia. En Zimbaldo, A (Comp). “Musicoterapia. Perspectivas teóricas”. Buenos Aires: Paidós. 

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