
El prejuicio en sus diversas formas, como el sexismo, representa un área clave de estudio en psicología social. Este último se define como actitudes negativas hacia grupos específicos, que perpetúan desigualdades y estereotipos, afectando especialmente a sectores vulnerables debido a factores económicos, culturales y educativos. Para combatir estas problemáticas, la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires desarrolló un programa de extensión que promueve, a través del proyecto talleres de concientización en comunidades vulnerables, abordando cómo el sexismo interactúa en la grupalidad. Este proyecto fomenta un modo de acercar una comprensión de la situación a la comunidad, fomentando la prevención, así como también la formación de futuros psicólogos comprometidos con la transformación social. Se busca en dicho programa la implementación de estrategias como debates abiertos, materiales educativos accesibles y alianzas comunitarias.
El estudio del prejuicio por cuestiones de raza, género, edad, orientación sexual u otras formas de diversidad es una de las áreas en las cuales se ha hecho mayor hincapié en el campo de la psicología social (Gastelo-Flores, 2020). Este constructo mencionado se define como actitudes y pensamientos negativos hacia una persona o grupo específico, generalmente sin una causa válida (Allport, 2000). Dentro de las múltiples formas de prejuicio se encuentra el sexismo, el cual genera como consecuencia estereotipos que fomentan un cierto lugar y rol en la sociedad, así como también violencia de género.
El sexismo no solo afecta a las personas directamente al limitar su potencial y derechos, sino que también perpetúa desigualdades estructurales en ámbitos clave como el mercado laboral, la educación y el acceso a servicios de salud (Albee & Perry, 1998). Estas dinámicas refuerzan una brecha de género que impide el pleno desarrollo de las capacidades individuales y sociales.
Estos comportamientos estereotipados, si bien se dan en todos los estratos sociales, se perciben con mayor auge en sectores carenciados. Esta situación se debe a múltiples factores como el económico, cultural y educativo. Diversas investigaciones (e.g., Albee & Perry, 1998; Mesquita Filho et al., 2011) realizadas, revelan que las personas con falta de recursos y oportunidades pueden ser estigmatizadas, y esta marginalización puede influir en la internalización de estereotipos y creencias prejuiciosas tanto en las personas afectadas como en la comunidad.
Estas situaciones, estudiadas dentro de la psicología, brindan la posibilidad de actuar y combatirlas a través de diversas formas (Biglia & González, 2012). Una manera de contrarrestar las prácticas sexistas se realiza por medio de talleres grupales de concientización y prevención. En la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, existe hoy en día, dentro de su programa de extensión, un proyecto que busca modificar las estructuras sexistas de la sociedad, haciendo hincapié principalmente en los sectores vulnerables para promover una reflexión crítica acerca de los conflictos intergrupales y cómo estos afectan la concepción, generando prejuicio y estereotipos.
Desde una perspectiva interseccional, el programa aborda cómo el sexismo interactúa con otras formas de opresión, como la pobreza, el racismo y la discriminación por orientación sexual, ampliando su alcance a comunidades particularmente vulnerables.
El proyecto no solo tiene un impacto directo en las comunidades, sino que también contribuye a la formación integral de los estudiantes de psicología, permitiéndoles adquirir herramientas prácticas para abordar problemas sociales complejos desde una perspectiva profesional y ética. La participación de estudiantes constituye un indicador de interés en las temáticas, ya que propicia la transmisión de dichos saberes y prácticas a futuros jóvenes profesionales. Estos, el día de mañana, pueden dedicarse a continuar fomentando, desde un enfoque psicológico, un cambio en las actitudes negativas sexistas.
Además, el programa busca expandir su alcance mediante actividades innovadoras, como debates abiertos a la comunidad, la creación de materiales educativos accesibles en diversos formatos y alianzas con organizaciones locales para maximizar su impacto. Estas estrategias no solo fortalecen el impacto del proyecto, sino que también abren la posibilidad de replicarlo en otras universidades y comunidades a nivel nacional.
Referencias
Albee, G. W., & Perry, M. (1998). Economic and social causes of sexism and of the exploitation of women. Journal of community & applied social psychology, 8(2), 145-160.
Allport, G. W. (2000). The Nature of Prejudice. En Stereotypes and Prejudice. Psychology Press.
Biglia, B., & González, E. L. (2012). Reconocer el sexismo en espacios participativos. Revista de Investigación en educación, 10(1), 91-99.
Gastelo-Flores, C., & Sahagún Padilla, M. Ángel. (2020). Prejuicio, discriminación y homofobia hacia las personas LGBTTTI desde el ámbito de la salud mental. Revista Científica Del Amazonas, 3(5), 67–80. https://doi.org/10.34069/RC/2020.5.06
Mesquita Filho, M., Eufrásio, C., & Batista, M. A. (2011). Estereótipos de gênero e sexismo ambivalente em adolescentes masculinos de 12 a 16 anos. Saúde e Sociedade, 20, 554-567.




