Cognición funcional en el paciente neurológico: aportes desde la Terapia Ocupacional

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La cognición funcional constituye un área central en la práctica de la Terapia Ocupacional (TO), especialmente en la atención de personas con patologías neurológicas. Este artículo revisa la definición, evolución histórica, modelos conceptuales, evaluación e intervención en cognición funcional, destacando su diferenciación respecto de otros dominios cognitivos y su relevancia en la calidad de vida, la autonomía y los resultados en salud. Asimismo, se analizan los desarrollos recientes en investigación, políticas de salud y prácticas clínicas que posicionan a la TO como disciplina clave en este campo.

Introducción

El concepto de cognición funcional ha adquirido creciente relevancia en la última década como un dominio crítico de preocupación para la Terapia Ocupacional (Giles et al., 2020). Se entiende como la capacidad cognitiva para realizar tareas de la vida diaria, integrando procesos de metacognición, funciones ejecutivas, memoria, atención, habilidades motoras y patrones de desempeño como hábitos y rutinas (Wolf, Edwards & Giles, 2019).

La Terapia Ocupacional, desde sus inicios, ha puesto el foco en comprender y abordar la cognición en el marco de la vida cotidiana, diferenciándose de la neuropsicología, que suele centrarse en el análisis de dominios aislados. En los años 90, Toglia presentó el enfoque multicontextual, destacando la importancia de entrenar las habilidades cognitivas en diversos entornos para facilitar su transferencia y aplicación real (Toglia, 1991). Más adelante, Baum y colaboradores diseñaron evaluaciones funcionales estandarizadas como el EFPT (Baum et al., 2008), y Giles junto con Wolf aportaron marcos teóricos que consolidaron la idea de la cognición funcional como un concepto propio y distintivo de la disciplina.

Hoy, la cognición funcional es reconocida como un indicador clave de resultados en salud, alineada con sistemas de atención basados en valor y centrados en la participación del paciente (AOTA, 2022).

Modelos conceptuales de la cognición funcional

Existen distintos modelos que fundamentan la práctica clínica en cognición funcional desde la Terapia Ocupacional. El modelo multicontextual (Toglia, 1991) enfatiza el entrenamiento en diversos entornos para promover la transferencia. El enfoque ecológico destaca la interacción entre persona, ocupación y ambiente, situando el desempeño en contextos significativos. Más recientemente, la evidencia neurocientífica sobre redes ejecutivas y plasticidad cerebral ha reforzado la necesidad de abordajes ocupacionales que estimulen simultáneamente procesos cognitivos y motores (Ishii et al., 2024).

Cognición funcional como constructo independiente

Estudios recientes han confirmado que la cognición funcional no es un derivado de la cognición fluida o cristalizada, sino un constructo independiente. En un análisis factorial con 493 participantes, se identificaron tres dimensiones: fluida, cristalizada y funcional (Baum et al., 2023). Esto valida la necesidad de evaluaciones específicas y refuerza el rol de la TO en su abordaje.

Relación entre cognición funcional y participación ocupacional

La cognición funcional impacta directamente en la capacidad de las personas para participar en sus ocupaciones. No se trata solo de procesos cognitivos internos, sino de cómo estos permiten iniciar, organizar, monitorear, monitorizar y completar actividades significativas. Un déficit en este campo puede traducirse en dificultades para manejar finanzas, preparar comidas, seguir un tratamiento médico o volver al trabajo tras una lesión neurológica. En este sentido, la cognición funcional conecta los dominios cognitivos con el concepto central de la Terapia Ocupacional: la ocupación.

Evaluación de la cognición funcional

Los cribados cognitivos son útiles para identificar riesgos, pero limitados para predecir desempeño real (AOTA, 2022). Por ello, se recomienda complementarlos con evaluaciones basadas en desempeño. Entre las más utilizadas se encuentran:
- Executive Function Performance Test (EFPT): evalúa la capacidad de realizar tareas como cocinar, usar el teléfono o pagar cuentas.
- Multiple Errands Test (MET): mide la habilidad para organizar y ejecutar múltiples tareas en un contexto real (Shallice & Burgess, 1991).
- Kettle Test: prueba breve que valora la capacidad de preparar una infusión, integrando memoria, planificación y resolución de problemas (Hartman-Maeir et al., 2009).
- Assessment of Motor and Process Skills (AMPS): observa el desempeño en actividades cotidianas con énfasis en habilidades motoras y de proceso.

Cada una de estas herramientas aporta datos ecológicamente válidos sobre el desempeño del paciente, permitiendo al terapeuta planificar intervenciones ajustadas a las necesidades reales de la vida diaria.

Intervención desde la Terapia Ocupacional

La intervención en cognición funcional requiere superar los entrenamientos cognitivos descontextualizados. Entre las estrategias más eficaces se destacan:
- Entrenamiento en actividades de la vida diaria (AVD), favoreciendo la generalización y la autonomía (Toglia, 1991).
- Estrategias compensatorias y adaptaciones ambientales, que permiten al paciente manejar déficits persistentes.
- Programas de telerehabilitación, que extienden la práctica a los hogares y la comunidad, asegurando continuidad terapéutica (Marin-Pardo et al., 2024).
- Integración de neurotecnologías, como la estimulación cerebral no invasiva o la realidad virtual, que potencian la plasticidad y facilitan la práctica ocupacional (Ishii et al., 2024).

Un aspecto clave es la necesidad de intervenciones centradas en la ocupación, en lugar de entrenamientos cognitivos abstractos, ya que las actividades significativas motivan y promueven la transferencia del aprendizaje a la vida real.

Comparación entre cognición funcional y cognición neuropsicológica

Para comprender mejor la relevancia de la cognición funcional en Terapia Ocupacional, es útil contrastarla con la cognición neuropsicológica tradicional. Mientras que la segunda describe el estado de funciones aisladas (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, etc.), la primera evalúa cómo esas funciones se integran en la vida diaria, lo que tiene implicancias directas en la autonomía, la seguridad y la participación de la persona en ocupaciones significativas.

Aspecto

Cognición funcional

Cognición neuropsicológica tradicional

Definición

Uso de las capacidades cognitivas en la realización de actividades significativas y contextuales de la vida diaria.

Estudio de dominios cognitivos aislados (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, etc.).

Unidad de análisis

El desempeño ocupacional: cómo la persona planifica, inicia, organiza, supervisa y completa tareas.

Procesos cognitivos específicos medidos en condiciones de laboratorio o test estandarizados.

Contexto

Evaluaciones ecológicas y en entornos reales o simulados (hogar, comunidad, actividades de autocuidado, trabajo).

Evaluaciones en entornos controlados, con tareas artificiales o descontextualizadas.

Herramientas Típicas 

EFPT, Kettle Test, MET, AMPS, observación en AVD.

WAIS, Trail Making Test, Stroop, test de memoria verbal, Wisconsin Card Sorting Test

Resultados que aporta

Predice el desempeño cotidiano, autonomía, seguridad, participación y calidad de vida.

Describe el estado de dominios cognitivos específicos, útil para diagnóstico y caracterización clínica.

Disciplina de referencia

Terapia Ocupacional (foco en la ocupación y participación).

Neuropsicología (foco en funciones cognitivas aisladas y diagnóstico).

Limitaciones

Requiere tiempo, observación y formación especializada en TO.

No siempre refleja el desempeño real de la persona en su vida diaria.

En resumen: la neuropsicología responde a la pregunta: “¿Qué capacidades cognitivas tiene la persona?”. Por su parte, la cognición funcional responde a: “¿Qué puede hacer la persona con esas capacidades en su vida diaria?”.

Discusión

La cognición funcional debe consolidarse como un eje transversal en la práctica clínica de la TO. Su incorporación requiere políticas que promuevan el uso de herramientas estandarizadas, formación profesional específica y más investigación sobre la eficacia de las intervenciones. Asimismo, es necesario profundizar en la relación entre cognición funcional y neurociencia, explorando cómo los cambios en redes ejecutivas y de control atencional se reflejan en el desempeño ocupacional.

Conclusiones

La cognición funcional constituye un constructo central y emergente en la práctica de la Terapia Ocupacional. Su evaluación e intervención requieren enfoques basados en desempeño, estrategias contextuales y evidencia científica sólida. Al posicionarse como líderes en este campo, los terapeutas ocupacionales no solo fortalecen los resultados clínicos, sino que también consolidan su rol en sistemas de salud orientados a la calidad, la seguridad y la participación plena de las personas con daño neurológico.

Aplicación institucional

En el Centro Universitario de Rehabilitación y Atención Integral de la UBA (CURAI), nos ocupamos de evaluar e intervenir desde la Terapia Ocupacional en adultos neurológicos en el área de cognición funcional, contribuyendo a mejorar la autonomía, la calidad de vida y la participación significativa de nuestros pacientes.

Referencias

American Occupational Therapy Association. (2022). Cognitive screening and functional cognition: AOTA occupational therapy practice guidelines. American Journal of Occupational Therapy, 76(Suppl. 2), 7602347010. https://doi.org/10.5014/ajot.2022.049855

Baum, C. M., Lau, S. C. L., Heinemann, A. W., & Connor, L. T. (2023). Functional cognition: Distinct from fluid and crystallized cognition? American Journal of Occupational Therapy, 77(3), 7703205020. https://doi.org/10.5014/ajot.2023.050010

Baum, C. M., Morrison, T., Hahn, M., & Edwards, D. (2008). Executive Function Performance Test (EFPT) Manual. Washington University.

Giles, G. M., Edwards, D. F., Baum, C., Furniss, J., Skidmore, E., Wolf, T., & Leland, N. E. (2020). Making functional cognition a professional priority. American Journal of Occupational Therapy, 74(1), 7401090010. https://doi.org/10.5014/ajot.2020.741002

Hartman-Maeir, A., Harel, H., & Katz, N. (2009). Kettle Test–A brief performance-based measure of cognitive functional ability in stroke rehabilitation. American Journal of Occupational Therapy, 63(5), 592–599. https://doi.org/10.5014/ajot.63.5.592

Ishii, R., Kirimoto, H., Yoshimura, M., & Tabira, T. (2024). Editorial: Translational research of occupational therapy and neurorehabilitation, volume II. Frontiers in Human Neuroscience, 18, 1426481. https://doi.org/10.3389/fnhum.2024.1426481

Marin-Pardo, R., et al. (2024). [Telerehabilitation and functional cognition in neurological disorders]. Frontiers in Human Neuroscience, 18, 1426481.

Shallice, T., & Burgess, P. W. (1991). Deficits in strategy application following frontal lobe damage in man. Brain, 114(2), 727–741. https://doi.org/10.1093/brain/114.2.727

Toglia, J. (1991). Generalization of treatment: A multicontext approach to cognitive perceptual impairment in adults with brain injury. American Journal of Occupational Therapy, 45(6), 505–516. https://doi.org/10.5014/ajot.45.6.505

Wolf, T. J., Edwards, D. F., & Giles, G. M. (2019). Functional cognition and occupational therapy: A practical approach to treating individuals with cognitive loss. Bethesda, MD: AOTA Press.

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