
Se presentan aspectos centrales del Programa “Psicología Clínica de Niños”, dependiente de la Secretaría de Extensión, Cultura y Bienestar Universitario, de la Facultad de Psicología, UBA. La celebración de 35 años ininterrumpidos de su funcionamiento es un momento propicio para reflexionar sobre un modo de trabajar con niños, niñas y sus adultos responsables en situación de vulnerabilidad psicosocial. Este artículo hace referencia a las estrategias clínicas implementadas y resultados. Finalmente, se reflexiona sobre lo que cambia y lo que permanece a lo largo de esta labor, plena de desafíos profesionales y de un fuerte compromiso con la salud pública, gratuita y de calidad.
1-Clínica, docencia e investigación en el Programa
El trabajo clínico con niñas y niños vulnerables, llevado adelante en el Programa “Clínica Psicoanalítica de Niños” desde 1990, presenta desafíos permanentes. La complejidad de los casos asistidos caracteriza nuestra clínica en este Programa de Extensión. Dos asignaturas se asocian a este Programa, que funciona en el Servicio de Psicología Clínica de Niños (SPCN), en la sede Regional Sur de la UBA: “Psicoanálisis Escuela Inglesa Cátedra II” (materia electiva del Ciclo de Formación General) y la Práctica Profesional “Práctica Clínica Psicoanalítica de Niños con Base Comunitaria” (Ciclo de Formación Profesional, Área Clínica). Se trata de una labor ininterrumpida, aun en tiempos de pandemia, con las adecuaciones que impuso la situación, debiendo cambiarse el encuadre, con flexibilidad y creatividad, en pos de preservar las psicoterapias (Freidin y Luzzi, 2021a).
La labor investigativa se reflejó en sucesivos proyectos subsidiados por la UBA. Actualmente, una investigación empírica (Programación UBACyT 2023-2025[1]) estudia estados depresivos en pacientes asistidos que por estar subdiagnosticados, requieren una detección precoz y tratamiento (Luzzi y otros, 2025).
El marco conceptual para el trabajo asistencial, formativo y de investigación es la Escuela Inglesa de Psicoanálisis. Resultan fundamentales los aportes de Melanie Klein, en cuanto a la teoría y a la técnica del psicoanálisis de niños y de autores postkleinianos como W. Bion, D. Meltzer; autores del Middle Group como D. Winnicott, y F. Tustin.
Las contribuciones de autores de la Escuela Argentina: A. Aberastury, I. Luzuriaga, J. Bleger, D. Liberman también son relevantes. Ellos han trabajado sobre el juego, la inteligencia, los duelos, el encuadre psicoanalítico, el diagnóstico y el proceso terapéutico, el autismo, los grupos. Asimismo, los desarrollos de psicoanalistas de niños en la Argentina, como M. Pelento (2018) y S. Bleichmar (2014) han enriquecido nuestro tratamiento de los duelos, el impacto de situaciones traumáticas en niños y sus padres en contextos complejos de catástrofes naturales y políticas.
La sintomatología en la niñez no puede entenderse de modo lineal ni centrarse solamente en el individuo, menos aun cuando se trata de pacientes infantiles. Por el contrario, involucra vínculos, contextos, realidades socioeconómicas y son afectados por decisiones políticas en las áreas de salud y educación.
Cada vez más diagnosticamos situaciones clínicas (Moreno, 2014) y no patologías individuales siendo, entonces, dichas situaciones las que ameritan estrategias complejas, con intervención de múltiples actores. Aumentan exponencialmente los casos de este tenor: son los “casos sociales” -problemas graves que afectan los vínculos familiares y los derechos de los niños y niñas- que nos llevan a armar redes de contención con otras instituciones de la comunidad. Se trata de niños en riesgo, que registran situaciones de abandono, violencia intrafamiliar, bullying, negligencia en el cuidado de la salud (falta de vacunación, de asistencia pediátrica, de higiene), violencia intrafamiliar y abuso sexual. Las repercusiones subjetivas de estos suelen ser problemas comportamentales, de aprendizaje, accidentes repetidos, estados depresivos y angustia.
Los adultos responsables también exhiben situaciones muy problemáticas en su salud mental que requieren derivación a psicología y psiquiatría. En este contexto, se trabaja con juzgados, Oficinas de Protección de Derechos de NNyA de Avellaneda, y otras localidades de zona sur, para el establecimiento de las estrategias tendientes a resguardar y proteger los derechos de los niños y niñas y orientar a sus familias. Esta serie de intervenciones comunitarias evocan la función de “handling”, además del “holding” que involucra todo tratamiento (Winnicott, 1965).
La población asistida presenta características que vale la pena explicitar. En lo que respecta a datos sociodemográficos, la desocupación de los padres, el desempleo, el pluriempleo (versión actual de la precariedad laboral), las situaciones de hacinamiento, migraciones, abuso y maltrato. Se subraya que se observa un aumento de abuelas y tías a cargo de los niños y niñas, al encontrarse sus progenitores encarcelados por comercialización de drogas, homicidios, violencia de género, entre otros.
2- Abordajes Clínicos
La Historia Clínica se compone de distintos ejes que recogen información sobre la sintomatología actual, la historia familiar, la trayectoria escolar, datos evolutivos, condiciones de vivienda y ambientales, instituciones que intervienen en las áreas de salud, o judiciales -si correspondiera-, además de otras aristas que merecen consideración. Se administra una entrevista de admisión al adulto responsable con la administración del CBCL (Achenbach, 1991), firma del consentimiento informado y pedido de ampliación de Informe a la escuela a la que concurre el niño, que dé cuenta de distintos aspectos observados en el espacio áulico. Posteriormente, se cumplimenta una Evaluación Psicológica, que abarca nuevas entrevistas a los padres o adultos a cargo, la Hora de Juego Diagnóstica y el Test de Dibujo Libre.
A continuación, en las supervisiones plenarias se analiza el material para arribar a hipótesis y, en caso de requerir tratamiento, diseñar la estrategia que se implementará, caso por caso. El proceso culmina con la redacción de un informe entregado al adulto y a quien ha orientado la consulta a nuestro Servicio. Esto último reviste importancia, puesto que se realiza un intercambio permanente con las escuelas del sector estatal, principales derivadores al SPCN. La demanda espontánea es minoritaria.
En lo referente a la formación de extensionistas y graduados recientes, se los entrena en la observación no participante, en el registro textual escrito de Admisiones, Evaluaciones Psicológicas y sesiones de psicoterapia individual, psicoterapia grupal de niños y de grupos de orientación a adultos responsables, psicoterapias vinculares y familiares. Se considera al terapeuta y al observador como un “equipo terapéutico”: el terapeuta completa el registro tomado por el observador y este último aporta aspectos que no han sido observados por el primero. También se los capacita en la administración del Consentimiento Informado y de Técnicas cuantitativas y cualitativas, además de la redacción de informes de evaluación y de tratamiento (anuales). La participación en las supervisiones plenarias semanales -también grupales- donde concurren alumnos de la práctica profesional, extensionistas, graduados participantes del Programa y docentes es un espacio muy valorado para quienes tienen un primer contacto con pacientes en contextos reales y actuales, tutorados por profesionales de amplia trayectoria y formación. Aquí, pensar juntos es indispensable, ya que facilita el análisis de situaciones complejas, superar escollos propios del abordaje psicoterapéutico de niños y niñas vulnerables y sus familias, a la vez que sostiene a los distintos integrantes del equipo.
3-La potencia del trabajo grupal en niños y adultos
Se destaca especialmente la eficacia de la psicoterapia psicoanalítica de grupo de niños. Son grupos de hasta 8 niños y niñas; el alta es individual. Los adultos son incluidos en grupos paralelos de Orientación, de forma obligatoria.
Los grupos son la estrategia de elección, salvo en algunos cuadros clínicos o situaciones específicas, por ej. un duelo reciente o psicosis, abuso sexual o enfermedad grave. Puede ser necesario trabajar previamente en sesiones vinculares o familiares focalizadas o llevar adelante una psicoterapia individual.
En los grupos psicoterapéuticos, se trabaja sin protocolización, grupo por grupo, se podría decir, -parafraseando al caso por caso-, con utilización de una caja de juegos grupal que contiene materiales para producción gráfica, juguetes variados, ladrillos, masa, hilo, cinta y goma de pegar, entre otros, donde también se guardan las producciones.
La heterogeneidad de la composición de cada grupo (niños agrupados por franja etaria y no por sintomatología) enriquece los vínculos y es un facilitador de cambio terapéutico. En niños con conductas disruptivas, el análisis de las distintas transferencias que se dan en simultáneo, tanto con pares del grupo, terapeuta y observador, genera cambios más rápidos que los observados en la psicoterapia individual.
Las intervenciones del terapeuta se dirigen a cada integrante y al grupo, en un ir y venir de gran complejidad, que toma los juegos, los dibujos, las asociaciones verbales, los gestos, los silencios, las acciones y actuaciones. Aparece la repetición de vínculos que ahora se presentifican y pueden historizarse.
Se destaca la efectividad de las interpretaciones verbales o lúdicas, el uso frecuente de señalamientos y de preguntas que abren vías asociativas. Marcar y sostener con firmeza el encuadre es relevante con niños en los que predominan la impulsividad y la violencia.
El trabajo con grupos paralelos de Orientación a Adultos Responsables es de gran importancia. Genera adherencia al tratamiento, apunta a aumentar la capacidad de contención emocional y la mentalización. Se focaliza en la reflexión sobre el vínculo paterno filial, al comienzo casi inexistente, dado que predominan en los adultos actuaciones, repeticiones, en ocasiones se observa hostilidad hacia la escuela que los ha enviado a tratamiento. A lo largo de las sesiones grupales, abuelas, tutoras, padres y madres van asociando con sus vivencias infantiles, su ambivalencia, sus sentimientos de desprotección y vulnerabilidad. Lo grupal espeja, diferencia y sostiene. Además, la transferencia institucional con la UBA aporta a esta clínica características distintivas (Freidin y Luzzi, 2012b).
Puede decirse que la elaboración de lo traumático va dándose en forma paulatina en el interior de los tratamientos de los niños, niñas y sus adultos a cargo, en situaciones de vulnerabilidad que requieren, asimismo, el armado de redes con la escuela, maestros de instituciones de contraturno, pediatras, agentes del sistema legal, entre otros.
3- Reflexiones finales [2]
La historia del SPCN se escribió con equipos asistenciales de diferente conformación, que fueron configurándose en estos 35 años.
Toda historia tiene una dimensión progresiva y otra retroactiva, ambas dimensiones hacen engarzar el pasado, el presente y el futuro. Hemos experimentado descomposiciones y recomposiciones, necesarias e inevitables (Bleichmar, 1993)
La pregunta, sobre qué cambia y qué permanece en tantos años de trabajo conjunto, tiene relevancia y sirve como estímulo a una labor con historia, actualidad y futuro.
Se dirá, en primer lugar, que lo que permanece es el sufrimiento de los niños y niñas. También está siempre presente el compromiso y la actitud profesional de los terapeutas.
Cambian los contextos, aunque la repetición no queda afuera y se hace escuchar, solo como ejemplo: la crisis del 2001, la pandemia, trabajando con los pacientes de modo remoto, aún con escasa tecnología. El equipo ha atravesado pérdidas, también incorporaciones de integrantes, hallándose en una apertura continua.
Los contextos escriben los textos, entendiendo como texto a un relato, un juego, un dibujo, paradojalmente el silencio en las sesiones. Los contextos son socioeconómicos, familiares y escolares. En este punto, la perspectiva comunitaria de nuestro programa es relevante; se ha explicado aquí la articulación permanente con instituciones. Los contextos también son epocales, y esto nos lleva a una actualización continua en la teoría y en la práctica.
En esta comunicación se subrayó la potencia del trabajo grupal. En el marco de lo institucional e interinstitucional esta potencia toma aún más fuerza para intervenir, sin perder la función específica de los terapeutas, diseñando estrategias en red. Aunque se trata de una labor muchas veces agotadora, sigue vital, pensándose en perspectiva hacia el futuro, lo que sigue convocando a la creatividad y a la comunicación interdisciplinaria.
Bibliografía
1- Achenbach, T. (1991). Integrative guide for the 1991 CBCL/4-18, YSR, and TRF profiles. Department of Psychiatry, University of Vermont.
2- Bleichmar, S. (1993). La fundación de lo inconciente. Buenos Aires, Amorrortu.
3- Freidin, F. y Luzzi A. (2021a) “Clínica e investigación. Un trabajo con población vulnerable durante la pandemia”. Anuario de Investigaciones. Vol XXVIII. Secretaría de Investigaciones Facultad de Psicología, UBA, 27-34.
4- Freidin, F. y Luzzi, A. (2021b). “La psicoterapia grupal de niños como espacio potencial. La potencialidad del grupo”. Memorias del XIII Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XXVIII Jornadas de Investigación y XVI Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Tomo Pandemia, Buenos Aires, Argentina, 118-121.
5- Luzzi, A. M., Freidin, F., Grigoravicius, M., Diaz, N. & Aguiriano, V. (2025). “Estudio sobre estados depresivos en la niñez. Resultados provisionales de una investigación en curso”. En Investigando en Psicología, 1(26), Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, 103–117. https://doi.org/10.70198/iep.v1i26.290
6- Moreno, J. (2014). La infancia y sus bordes. Buenos Aires, Paidós.
7- Puget,J.; Braun, J. & Cena, M. (2018) Marilú Pelento, psicoanalista de nuestro tiempo. Lugar Editorial. Buenos Aires.
8- Winnicott,D. (1965). Los procesos de maduración y el ambiente facilitador. Buenos Aires, Paidós, 1993.
[1] Estudio de los efectos de la pandemia por Covid-19 en una población infantil vulnerable, con especial énfasis en el estudio de las manifestaciones depresivas en la niñez, diferenciando por género. Directora: Luzzi, Ana María
[2] Conceptos trabajados en la mesa de apertura de la Jornada por el 35º Aniversario del “Programa de Psicología Clínica de Niños”, ponencia de Fabiana Freidin, 27 de septiembre de 2025. Facultad de Psicología UBA.




