El Amor en la Era Digital

  • Agrandar Texto
  • Achicar Texto

En una sociedad signada por la hiper-conectividad, la hiper-exigencia, y el hiper-rendimiento, se perfilan nuevas realidades que requieren ser pensadas, desde la perspectiva psicosocial, como emergentes de la auto-explotación a la que hoy se someten las personas, y que se expresa en lo que el filósofo Byung-Chul Han llamó “la Sociedad del Cansancio”. El “sujeto del rendimiento” busca huir de la “negatividad” de lo humano y se refugia en las relaciones digitales, buscando la “pura positividad”. Imágenes editadas de uno mismo para obtener comentarios positivos y likes; situaciones cotidianas escenificadas para mostrar una vida de sueños; parejas diseñadas por IA, todo conduce a minimizar el sufrimiento y el riesgo que implica el encuentro con uno otro real.

En mayo de este año, en el distrito de Kita, de la ciudad de Okayama, Japón, una mujer de 32 años llamada Kano, que trabaja de oficinista, se casa con el hombre de sus sueños, Lune Klaus. Vestida de blanco caminó hacia el altar en una boda que fue descripta, tanto por ella como por sus invitados, como “mágica y real”. El hombre que la esperaba al final del pasillo era perfecto, diseñado justo a su medida. Se trataba de una entidad generada por ella misma, a través de ChatGPT, después de una interacción intensiva y personalizada. Kano llevaba lentes de realidad aumentada que le permitían ver a Klaus proyectado en el espacio físico, de manera que pudiera ocupar el lugar del novio para el intercambio de anillos y de votos. Los invitados veían desde sus teléfonos inteligentes los mensajes de profundo amor eterno de Klaus hacia Kano. Entre los invitados estaban los padres de Kano, quienes en un principio se habían resistido, pero terminaron resignándose y aceptando esta situación. Una ruptura amorosa de una relación de tres años llevó a Kano a buscar refugio en un hombre virtual, diseñado por ella misma.

Siete años antes, en noviembre de 2018, Akihiko Kondo, un hombre japonés de 35 años, se casó con Hatsune Miku, un personaje de anime, con cabello turquesa, que ya se había convertido en ese momento en una celebridad virtual a nivel mundial. La boda costó aproximadamente 17.600 dólares, y tuvo 40 invitados. La madre de Akihiko se negó a asistir a la fiesta, considerando que no era un motivo de festejo que su hijo se casara con un holograma. En este caso el lugar de la pareja virtual fue ocupado en el altar por un muñeco de peluche, que servía de avatar físico para Miku. La vida cotidiana de Kondo transcurría en una relación con un dispositivo cilíndrico de 1.300 dólares, el Gatebox, que proyectaba un holograma en miniatura. Este dispositivo fue diseñado para combatir la soledad y el aislamiento de las personas.

Estas dos situaciones relatadas adquieren relevancia psicosocial tras conocerse el dato de que Gatebox, la empresa fabricante del dispositivo con el que se casó Kondo, no sólo vendía el hardware, sino que creó un Departamento destinado a procesar y validar las uniones conyugales entre el dispositivo y las personas reales, entregando “Certificados de Matrimonio”. El certificado de Kondo fue el número 3.700, dejando en claro que no se trató de un caso aislado, ni de una excentricidad particular, sino que existen unas miles de personas que buscaron legitimar su unión con una entidad virtual.

Estas personas, que buscan su validación social, forman una comunidad emergente, con una identidad grupal denominada fictosexuales, o digisexuales. La evolución tecnológica posibilita además el perfeccionamiento de esta tendencia. Mientras que Kondo se casó con un holograma de respuestas programadas, Kano lo hizo con una Inteligencia Artificial Generativa que puede sostener conversaciones fluidas, simular profundidad emocional, e ir aprendiendo cada día algo más para convertirse en su pareja perfecta.

Como sostiene Paul Watzlawick en La Realidad Inventada, en la vida humana la realidad de primer orden, esa realidad empírica y altamente consensuada, importa mucho menos que la realidad de la atribución de sentido, la de segundo orden, que está determinada por el valor y el significado que las personas le atribuyen a esa realidad de segundo orden. Esta afirmación contradice la suposición propia del sentido común, de que la realidad está ahí para ser descubierta, y que existe una realidad auténtica e idéntica para todos. Sin embargo, estas realidades pueden entrar en conflicto. Mientras Kondo ve en Miku a una esposa amorosa que lo saluda al llegar a casa, para su madre es simplemente una ficción, una excentricidad inaceptable. La madre de Kondo no asistió a la boda porque su hijo no se casaba con una “persona real”, sino con “un muñeco”. Sin embargo, Kondo lo vivió intensamente, y no sólo su matrimonio, sino también su “viudez virtual”. En 2020 Gatebox actualizó el software del modelo de Miku, y la esposa de Kondo simplemente desapareció. Él explica que desistió de toda búsqueda de vincularse con una persona real después de haber sufrido varios rechazos, y que, digan lo que digan, para él su matrimonio fue real. Kondo se define como parte de una minoría sexual, y sostiene que dentro de la diversidad deben contemplarse todas las formas de amor, y todas las formas de felicidad.

William Thomas y Dorothy S. Thomas desarrollaron en 1928 el Teorema de Thomas, que sostiene que "si los hombres definen las situaciones como reales, estas son reales en sus consecuencias". Si Kondo define como real su pareja con Miku, y Kanu define como real su amor por Klaus, esto tiene consecuencias reales en su percepción de la soledad y la angustia que les producía la búsqueda frustrada de relacionarse con personas del mundo real. En sus matrimonios virtuales encontraron un refugio real, así como las 3.699 personas que habían obtenido el certificado de matrimonio antes que Kondo, y, posiblemente, otras más de las que aún no se tienen los datos.

Kano reportó haber experimentado una significativa mejora en su salud mental, un profundo “alivio y estabilidad emocional”, la sensación de ser amada. Kondo sostuvo que Miku lo salvó de la depresión. Además, estas relaciones también implican inversiones económicas reales, tanto en los dispositivos virtuales, como en la compra de anillos, y la organización de una fiesta con invitados. El mercado, al ponerle un precio, valida esta realidad, dándolo un status social. Las 3.700 personas que tiene certificados de matrimonio dejan de ser individuos solitarios y delirantes para convertirse en miembros de un colectivo reconocido por una corporación, creando así una identidad, los “fictosexuales”, y una comunidad con la que se comparte esa definición de la realidad. 

Habiendo establecido la realidad compartida de este grupo de pertenencia, cabe la pregunta sobre las causas que llevan al surgimiento de estas nuevas realidades. El filósofo surcoreano Byung-Chul Han sostiene que después de haber transitado la sociedad disciplinaria descripta por Foucault, en la que los individuos experimentaban la negatividad de la prohibición, de hospitales, cárceles, y fábricas, se ha llegado a la sociedad del rendimiento, caracterizada por gimnasios, laboratorios, oficinas, y se pasó del “no debes” al “sí, podemos”. Ya no se trata, según Han, de un sujeto de la obediencia, sometido a la explotación de un poder externo, sino que el sujeto ahora es “empresario de sí mismo”, por lo que se explota a sí mismo voluntariamente, en la búsqueda de realización. Ahora el sujeto es libre, pero esa libertad puede resultar, paradójicamente, letal. El sujeto contemporáneo es un empresario de sí mismo, sometido a una presión de optimización constante que deriva en una auto-explotación voluntaria y agotadora (Han, 2012). Desde esta perspectiva la pasividad es equivalente al fracaso. El sujeto vive en una carrera por la auto-optimización, buscando superar sus propios límites, y esta presión interna es la causante de infartos, depresiones, trastornos por déficit de atención, trastornos límites de la personalidad, y en especial del famoso burnout, o síndrome de desgaste ocupacional. Lo que provoca la depresión por agotamiento no es el imperativo de pertenecer solo a sí mismo, sino la presión por el rendimiento. Visto así, el síndrome de desgaste ocupacional no pone de manifiesto un sí mismo agotado, sino más bien un alma agotada, quemada. (Han, 2012, p. 30). El filósofo reinterpreta el mito de Prometeo con la imagen del hombre encadenado a sí mismo, devorado por su álter ego, enfrentado consigo mismo, y el dolor del hígado devorado, es aquí el cansancio.

Según Han la negatividad no es en sí algo negativo, sino que es una cualidad ontológica de la existencia del otro. Es la resistencia y el dolor de lo que es distinto a mí, lo que me frena y me cuestiona. Ese otro tiene voluntad propia, puede rechazarme, exige compromiso, muchas veces es difícil de comprender, y requiere un gran gasto de energía para establecer negociaciones, y afrontar los conflictos.  Pero en la sociedad del cansancio el sujeto ya gastó toda su energía en la auto-explotación, y la negatividad de las relaciones humanas pueden volverse, en algunos casos, insoportables. Entonces, estos sujetos, ya no tienen recursos para lidiar con la alteridad y buscan en su lugar algo que les resulte puramente positivo. En este aspecto la IA funciona como un medicamento, un psicofármaco que evita el dolor. No requiere trabajo, elimina la incertidumbre, es un afecto “listo para consumir y siempre disponible”, no juzga ni rechaza. No hay riesgo ni posibilidad de abandono, ni de engaño.

La sociedad actual tiene, desde la mirada de Han, fobia al dolor, y pretende crear una “sociedad paliativa” en la que todo sea alisado y placentero, entonces, el amor hacia la IA representaría una forma extrema de esta tendencia. Esto es lo que Han describe como el infierno de lo igual. Todo lo diferente, propio de la existencia del otro, desaparece, y sólo queda lo que el entorno digital alisa y convierte en dato, completamente disponible, y enteramente insignificante.

El sistema social somete hoy todos sus procesos a una coacción de transpa­rencia para hacerlos operacionales y acelerarlos. La presión de la aceleración va de la mano del desmontaje de la negatividad. La comunicación alcanza su máxima velocidad allí donde lo igual responde a lo igual, cuando tiene lugar una reacción en cadena de lo igual. La negatividad de lo otro y de lo extraño, la resistencia de lo otro, perturba y retarda la lisa comunicación de lo igual. La transparencia (…) elimina al otro como extraño (Han, 2013, p. 11).

Entonces, en este infierno desaparece el otro y sólo nos quedamos con variaciones del propio Yo, y pasamos a consumir solamente lo que se nos parece, y lo que confirma nuestras opiniones desde los filtros burbuja. Kano se relaciona con un hombre cuyo aspecto, y personalidad, están diseñados por ella. Es una proyección de ella misma. Se trata de una relación narcisista, con una IA que no puede mirarla, sino sólo reflejarla, como un espejo.

Finalmente Han amplía la mirada hacia la estructura política, planteando que en la actualidad la democracia fue reemplazada por la infocracia, el régimen de la información. La vigilancia ya no se ejerce desde afuera, como en el panóptico de Foucault, sino que se trata de una vigilancia íntima. Las personas intercambian miles de mensajes virtuales en los que revelan sus miedos, sus deseos, sus vulnerabilidades, sus patrones emocionales, brindando material sumamente valioso sobre sí mismas. Esta infocracia trae, según Han, una crisis de la verdad. La verdad requiere que las personas habiten un mundo en común, que se encuentren, que negocien significados, que confronten y transiten la incomodidad, sin embargo, el régimen de la información fragmentada permite que las personas se retiren del mundo. En una realidad actual en la que la soledad es un problema estructural, caen las tasas de natalidad y aumenta la atomización social, la tecnología permite que las personas se refugien en mundos privados y personalizados, armados por ellos mismos, validando sus identidades, y siendo amados por seres perfectos y sin conflictos.

Los fictosexuales, en plena búsqueda de reconocimiento e inclusión social, representan la expresión de un fenómeno psicosocial. La soledad, que es un problema comunitario, encuentra aquí una solución brindada por las empresas de IA, y el aislamiento deja entonces de ser para estas personas un padecimiento para volverse cálido y confortable. No se trata de patologizar, ni de negarle el carácter de realidad a estas nuevas expresiones. Conocer estas realidades e intentar comprender los mecanismos psicosociales que las desencadenan y las regulan, es uno de los grandes desafíos de la Psicología Social en la actualidad.  

 

Referencias

  1. Anderson, B. (2007). Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica.
  1. Banchs, M. A., Agudo, A., & Astorga, L. (2007). Imaginarios, representaciones y memoria social. En Espacios imaginarios y representaciones sociales: aportes desde Latinoamérica (pp. 47-96). Anthropos.
  2. Castoriadis, C. (1985). La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets.
  3. Castoriadis, C. (2001). Figuras de lo pensable. Fondo de Cultura Económica.
  4. Clarín. (2023, 11 de noviembre). Se separó de su pareja y se casó con ChatGPT: "Me comprende mejor".
  5. El Mundo. (2019, 12 de febrero). Entrevista al filósofo Byung-Chul Han: "El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada".
  6. Festinger, L. (1950). Informal social communication. Psychological Review, 57(5), 271–282.
  7. Han, Byung-Chul (2012). La sociedad del cansancio. Herder.
  8. Han, Byung-Chul (2013). La sociedad de la trasparencia. Herder.
  9. Han, Byung-Chul (2014). La agonía del Eros. Herder.
  10. Han, Byung-Chul (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.
  11. Infobae. (2018, 15 de noviembre). Insólito: un japonés se casó con un holograma que tiene la forma de un personaje de anime.
  12. Infobae. (2025, 13 de noviembre). Japón: una mujer de 32 años se casó con un hombre hecho con ChatGPT.
  13. Watzlawick, P. (Comp.). (1994). La realidad inventada: ¿Cómo sabemos lo que creemos saber?. Gedisa. 
Revista Electrónica de la Facultad de Psicología - UBA | 2011 Todos los derechos reservados
ISSN 1853-9793
Dirección: Hipólito Yrigoyen 3242, Piso 3º - (1207) CABA | Teléfonos: 4931-6900 / 4957-1210 | e-mail: intersecciones@psi.uba.ar