
La psicología del deporte requiere formación específica, criterios éticos claros y entrevistas iniciales eficaces. La asesoría se centra en construir una alianza sólida, definir límites de confidencialidad, evaluar conductas y salud mental, y establecer objetivos e intervenciones basadas en evidencia. En ámbitos institucionales, la colaboración con entrenadores y profesionales es clave para promover bienestar y rendimiento.
La Psicología del Deporte (PD) ha experimentado un notable crecimiento a nivel mundial, reflejado en el interés de atletas, entrenadores e instituciones, así como en el aumento de psicólogos/as que brindan servicios en estos contextos (Kornspan & Quartiroli, 2019). No obstante, este crecimiento también ha implicado problemas éticos y deformaciones del rol (Kornspan & Quartiroli, 2019). El mayor riesgo es que los profesionales trabajen fuera de su capacitación y límites éticos, generando fallas en la práctica. Entre los problemas aparece la intrusión de personas sin matrícula (coaches deportivos, neuroentrenadores, etc.) que abordan la salud mental, bienestar y entrenamiento psicológico en deporte, subestimando riesgos que implican peligros para el rendimiento y la salud de deportistas y organizaciones (Tebbe Priebe et al., 2019). Además, no basta con la matrícula: se requieren conocimientos específicos de PD para el ejercicio profesional (Winter & Collins, 2016). Una práctica sin formación precisa puede resultar ineficaz y perjudicial para el desempeño y bienestar (Tebbe Priebe et al., 2019).
Ante estos riesgos, se vuelve imperativa una formación idónea y claridad metodológica y ética sobre cómo llevar adelante la asesoría en PD. El objetivo de este artículo es recopilar consideraciones esenciales para la asesoría a deportistas y el trabajo en equipo, enfatizando aspectos metodológicos, formativos y éticos en los primeros encuentros.
La PD es el estudio científico de la conducta en contextos deportivos y de actividad física (Portenga et al., 2009) y se orienta a asistir a atletas y equipos mediante estrategias psicológicas para mejorar rendimiento, bienestar, desarrollo personal y salud mental (Kornspan & Quartiroli, 2019). La asesoría en PD consiste en servicios especializados a atletas y equipos deportivos orientados al desarrollo de habilidades psicológicas, bienestar y aspectos clínicos subyacentes (Aoyagi et al., 2017) y su éxito depende de entrevistas iniciales efectivas, ya que establecen las bases de las intervenciones posteriores. Cuando estos encuentros fallan, aparecen abandonos prematuros, objetivos inadecuados y falta de comprensión de las necesidades del atleta (Aoyagi et al., 2017). Estas entrevistas buscan establecer una relación colaborativa, definir pautas éticas, recabar información para construir objetivos e intervenciones y regular expectativas (Aoyagi et al., 2017; Chow et al., 2024; Tkachuk et al., 2003).
Establecimiento de una relación de trabajo colaborativo
La alianza de trabajo es el componente más crítico del éxito de las estrategias psicodeportológicas (Chow et al., 2024) y se sostiene a base de empatía y escucha activa, producto de adecuadas habilidades comunicativas técnicas, específicamente, reflejos (reflexiones sobre los dichos de los consultantes), preguntas abiertas (consultas que no limita a respuestas fijas), resúmenes (síntesis de la información recibida) y mostrando un interés genuino en el atleta como persona adoptando una posición holística (Aoyagi et al., 2017; Chow et al., 2024). El uso indiscriminado de preguntas sin reflejos genera un clima de interrogatorio que resulta en una experiencia aversiva para el consultante y un probable abandono prematuro de los encuentros (Aoyagi et al., 2017). Complementariamente, los atletas suelen preferir un estilo comunicacional más accesible e informal que el de la psicología clínica tradicional, pero esto no debe implicar una ruptura del marco ético (Fortin-Guichard et al., 2018).
Definición de pautas éticas
Los aspectos éticos en PD son complejos por la naturaleza organizacional del deporte. Sharp y Hodge (2011) explican que entrenadores o directivos pueden buscar acceder a información de las entrevistas psicológicas, por lo cual es fundamental clarificar límites desde el inicio y brindan una serie de recomendaciones para definir adecuadamente las pautas éticas:
- Los contenidos personales (p.ej. problemáticas familiares) deben permanecer confidenciales.
- La confidencialidad puede levantarse con consentimiento explícito por parte del atleta o ante riesgo para el deportista o terceros.
- Contenidos sobre rendimiento (p.ej. dudas sobre el rol del deportista) pueden discutirse con entrenadores si resulta útil.
- En instituciones, se deben comunicar límites de la información a compartir tanto a atletas como a otros profesionales.
- Supervisar regularmente.
Sobre este último punto es necesario hacer un señalamiento ya que las supervisiones ayudan a garantizar las mejores intervenciones y permiten evaluar el propio accionar en situaciones complejas (Tebbe Priebe et al., 2019) a través del desarrollo la autoconciencia, el respeto y el control de calidad, resultando un imperativo ético (Sharp & Hodge, 2011).
Recopilación de información, construcción de objetivos e intervenciones
Aunque históricamente la PD se ha orientado al rendimiento, cada vez surgen más consultas de atletas e instituciones deportivas orientadas al bienestar y salud (Winter & Collins, 2016). Los objetivos son conductas a establecer o modificar y se construyen conjuntamente con los atletas y existen dos tipos (Tkachuk et al., 2003):
- Déficits conductuales: conductas realizadas por debajo de lo esperado en situaciones específicas (p.ej. un basquetbolista que estando abierto para tirar al aro, no lo hace).
- Excesos conductuales: conductas realizadas por encima de lo deseado en situaciones específicas (p.ej. un basquetbolista que tiene más tiempo la pelota en sus manos en lugar de pasarla a sus compañeros).
El instrumento principal es la Evaluación Conductual que busca identificar conductas objetivo, sus funciones y las variables ambientales que las sostienen, usando entrevistas, observaciones y autorregistros, principalmente (Martin & Pear, 2003). Tiene un enfoque idiográfico, focalizado en el individuo, permitiendo una evaluación personalizada y precisa. Una vez definidas las conductas objetivo y los instrumentos para seguir el progreso (p.ej. autorregistro de frecuencia de lanzamientos de triples de un basquetbolista por partido), se seleccionan estrategias conductuales basadas en evidencia para lograr los cambios comportamentales (Tkachuk et al., 2003). Entre las más usadas están: auto-instrucciones, establecimiento de metas, focalización, imaginería, relajación, técnicas energizantes, modelado, desensibilización sistemática, señales atencionales, moldeamiento, encadenamiento y automonitoreo, entre otras (Tkachuk et al., 2003).
No se debe caer en la mirada dicotómica simplista de ver a los motivos de consulta orientados únicamente al rendimiento o lo clínico. Es necesario explorar áreas asociadas a la salud mental y bienestar (p.ej. alteraciones del sueño, consumo problemático, etc.) ya que en algunas ocasiones los problemas de rendimiento pudieran ser consecuencias de problemáticas de salud y podría ocurrir también que dificultades de rendimiento disparasen síntomas clínicos, requiriendo evaluar si responder a la consulta o realizar una derivación (Aoyagi et al., 2017).
Regulación de expectativas
La asesoría en PD conlleva habitualmente poderosas expectativas por parte de atletas, por lo que resulta esencial ser claros y transparentes en todo momento. Los deportistas, especialmente los de élite, suelen llegar a los primeros encuentros con expectativas elevadas y soluciones rápidas, por eso, es útil aclarar que no se espera ofrecer soluciones en la primera entrevista y que los primeros encuentros se orientarán a conocer las necesidades del consultante y definir objetivos (Aoyagi et al., 2017). Puede ser útil conocer las experiencias previas del atleta con psicólogos para adaptar el enfoque actual a las necesidades y estilo del consultante (Chow et al., 2024)
Consideraciones para la asesoría en instituciones y equipos deportivos
A nivel organizativo, el profesional debe equilibrar la asesoría individual con las necesidades institucionales (Tebbe Priebe et al., 2019). Para ello es fundamental desarrollar una alianza con entrenadores y directivos, promover la idea que el bienestar mejora el rendimiento, trabajar regularmente con los atletas y colaborar con otras áreas sin competir (nutrición, medicina, kinesiología, educación física, etc). El trabajo institucional exige flexibilidad, manejo de las exigencias del alto rendimiento y limitaciones organizacionales. La integración del psicólogo en los espacios institucionales (p.ej. asistencia a entrenamientos) reduce el estigma y acerca a los deportistas al profesional (Tebbe Priebe et al., 2019).
Conclusiones
La efectividad del especialista en PD depende de su capacidad para asesorar a deportistas y equipos, de allí la necesidad de saber construir relaciones sólidas, comunicar claramente, comprender el contexto deportivo y seguir el camino de la ética. La asesoría no sólo consiste en conocer de evaluación e intervenciones, requiere una combinación de formación específica, habilidades interpersonales y flexibilidad profesional para adaptarse a las demandas desafiantes del entorno deportivo y las necesidades de los atletas.
Referencias
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Chow, G. M., Garinger, L. M., Freeman, J., Ward, S. K., & Bird, M. D. (2024). “It’s About Going From Good to Great”: Expert Approaches to Conducting a First Sport Psychology Session. Journal of Clinical Sport Psychology, 18(1), 14-36. Retrieved Dec 1, 2025, from https://doi.org/10.1123/jcsp.2021-0107
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Martin, G. L., & Pear, J. J. (2003). Behavior modification: What it is and how to do it (7th ed.). Prentice Hall.
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Sharp, L.-A., & Hodge, K. (2011). Sport psychology consulting effectiveness: The sport psychology consultant's perspective. Journal of Applied Sport Psychology, 23(3), 360–376. https://doi.org/10.1080/10413200.2011.583619.
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Tkachuk, G., Leslie-Toogood, A., & Martin, G. L. (2003). Behavioral assessment in sport psychology. The Sport Psychologist, 17(1), 104–117.
Winter, S., & Collins, D. J. (2016). Applied sport psychology: A profession? The Sport Psychologist, 30(1), 89–96. https://doi.org/10.1123/tsp.2014-0132.




