La flexibilidad como competencia en el ámbito laboral

  • Agrandar Texto
  • Achicar Texto

El desarrollo de la flexibilidad se ha convertido en una competencia esencial para afrontar los cambios y desafíos que caracterizan el ámbito laboral en el contexto actual que nos atraviesa.  La capacidad de adaptarse a nuevos cambios y responder eficazmente a las demandas del entorno impacta tanto en el rendimiento y crecimiento profesional, como en el bienestar emocional de los trabajadores.  Esta publicación, basada en el enfoque de la Terapia de Aceptación y Compromiso, describe los procesos psicológicos que intervienen cuando llevamos a cabo nuestras conductas y las diferentes estrategias que se implementan para el desarrollo de habilidades de flexibilidad. 

Fundamentos

En el mundo laboral actual las empresas se enfrentan a cambios tecnológicos, económicos y sociales. Del mismo modo que sus empleados se encuentran obligados a asumir diferentes tareas, no solo deben dominar sus habilidades técnicas, sino que también deben ser capaces de adaptarse a ciertas circunstancias, asumir múltiples roles y gestionar entornos laborales diversos y cambiantes.

La necesidad de aprender a ser flexibles para responder a estas exigencias surge debido a que los seres humanos actúan con rigidez para llevar a cabo sus conductas. Este comportamiento está influido debido al modo en que las personas adquieren y procesan las experiencias a través del aprendizaje.

Esta rigidez se mantiene debido a que en muchas situaciones resulta ser extremadamente útil para el desempeño de las actividades de la vida cotidiana. Esta conducta, reforzada positivamente, se repite como regla incluso aunque el comportamiento aprendido no funcione ante determinadas circunstancias.

La tendencia a quedar atrapado en este patrón de conducta se repite ante la necesidad de controlar las situaciones que provocan incertidumbre y malestar, generando obstáculos para contemplar alternativas de acción nuevas que ofrezcan otras soluciones posibles.

Este mecanismo se explica a través de la Teoría de los marcos relacionales, expuestos por Jorge Barraca Mairal. Allí, el autor sostiene que los seres humanos utilizan herramientas extraordinariamente eficaces como la cognición y el lenguaje para interactuar con el mundo y, a partir de ello, crean asociaciones que se vuelven rígidas.

Al incorporar el lenguaje y traducir la experiencia en formatos verbales, se crean relaciones estrictas entre palabras y significados que se asocian automáticamente sin cuestionar, transformándose en veredictos tomados con literalidad.

De esta manera los hechos, los pensamientos y las emociones, se traducen en palabras, como conceptos, ideas o expresiones que se presentan en apariencia como verdades absolutas e indiscutibles.  Por ejemplo, “hay que mirar hacia ambos lados antes de cruzar”, es una idea incuestionable y funcional para mantenernos con vida. Sin embargo, cuando se generaliza este mecanismo como una regla que asocia y determina que “todos los conflictos son malos”, el comportamiento se vuelve rígido, evitando cualquier tipo de acercamiento, convirtiéndose en un impedimento para considerar alternativas de abordaje, como un encuentro de diálogo constructivo para un mejor clima laboral.

Steven Hayes, Kirk Strosahl y Kelly Wilson, además de incorporar los principios de la Teoría de los marcos relacionales, fundamentan con el marco filosófico del contextualismo funcional que el comportamiento humano debe entenderse en el contexto en que se desarrolla, al igual que  sus consecuencias. Por eso, el desafío es reconocer cuándo la conducta rígida deja de ser efectiva y debemos hacer el viraje necesario para cambiar hacia nuevas estrategias, ya que no se trata de tener razón, sino de hacer algo que funcione de verdad.

En definitiva, la terapia de aceptación y compromiso (ACT) busca impactar en los procesos psicológicos que intervienen en las conductas rígidas, para desarrollar las habilidades para lograr el cambio que permita a las personas adoptar conductas más flexibles, adaptativas y funcionales.

Estos procesos psicológicos adoptan características específicas cuando se trata en una actitud determinada. La terapia de aceptación y compromiso (ACT) explica cada proceso para poder detectar cuándo estamos gobernados por patrones de pensamiento y conductas rígidas, con el fin de intervenir en cada uno de ellos y poder desarrollar habilidades de flexibilidad cuando el mecanismo rígido se enquista y se transforma es un obstáculo para alcanzar lo que anhelamos.

Descripción de los procesos psicológicos y estrategias para su intervención

Marisa Páez Blarrina y Olga Gutiérrez Martínez plantean estrategias para la aplicación de la ACT en casos clínicos específicos, y en los que fueron basadas las propuestas para la aplicación a trabajadores en el ámbito laboral.

La Fusión Cognitiva es uno de los procesos psicológicos que se da cuando las personas asumen como cierto lo que dicen sus impresiones, identificándose completamente con sus pensamientos y emociones. El cambio ocurre cuando se logra reconocer a los pensamientos como lo que son, una construcción al servicio de dar sentido al mundo que nos rodea.   Para intervenir en este proceso, desde el enfoque de la ACT, se proponen diferentes estrategias que pueden ponerse en práctica con los trabajadores gobernados por sus pensamientos rígidos.  Retomando el ejemplo anterior, un trabajador que se enquista en la idea de que “todos los conflictos son malos” a modo de deducción reduccionista por una experiencia anterior, le impide promover diálogos constructivos que puedan mejorar la relación.  Ejercicios como el de “la incógnita de lo que contiene la caja” puede funcionar para dar cuenta de este proceso. Se trata de invitar a los participantes a que intenten adivinar qué hay dentro de una caja, guiándose solamente por su peso y su sonido al agitarla. Una vez que todos hayan podido experimentar el contacto con la caja, van a tener que adivinar qué hay en ella atribuyéndole un valor. De esta manera, después de que todos hayan hecho sus conjeturas y abran la caja, compararán las respuestas con el contenido real.  Así verán cómo nuestras percepciones pueden estar limitadas y, al mismo tiempo, condicionar nuestras conductas cuando estos supuestos se vivencian como verdades absolutas.
Otro ejercicio para proponer en dinámicas laborales es convocar a los trabajadores a escribir en un papel “-yo- estoy teniendo un pensamiento que dice que…”, con el objetivo de mostrar cómo la idea es en definitiva una construcción, y establecer la oración con esta lógica, que inste a tomar distancia de estos pensamientos para así lograr el pasaje a la difusión cognitiva.

Otro de los procesos es el llamado Yo Como Contenido, se fundamenta en la idea de que todos necesitamos una historia personal que nos cuente quienes somos, nos defina y nos dé identidad. Sin embargo, cuando desaparecemos en esta narración continuada y nos aferramos a ella, nos resulta difícil dejar espacio a otros pensamientos, emociones o conductas.  El viraje en este caso es hacia el Yo como contexto, que implica tomar distancia de nuestra historia personal para ubicarnos como espectadores de nuestra historia, y así tener más libertad de acción liberándonos de etiquitas limitantes. En el ámbito laboral se proponen ejercicios en los que, mediante el role playing, se les pide a los participantes que se ubiquen en el rol de una persona o personaje que admiren y, desde esa perspectiva, imaginen que se encuentran enfrentando los desafíos de su vida laboral.

La evitación es otro de los procesos psicológicos que incrementan la rigidez psicológica, ya que existe una tendencia constante a intentar huir o controlar las experiencias que generan malestar e incomodidad, en vez de estar dispuestos a experimentarlas. El desafío es desarrollar habilidades para virar hacia la aceptación y poder transitar estas experiencias sin intentar cambiarlas o escapar de ellas. En el ámbito laboral se proponen ejercicios como, por ejemplo, el llamado “Fisicalizando”, mediante el cual los participantes ponen en práctica la meditación con un relato que proporciona herramientas para alcanzar la defusión. De este modo se ayuda a los empleados a tomar distancia de los pensamientos para observarlos como lo que son, producto de una construcción, una cosa creada que invitamos a que nos acompañe, al mismo tiempo que somos capaces de sentir en libertad. Frases como, por ejemplo, “no soy competente en mi rol”, “no sirvo para la tarea”, o “soy subestimado por mis compañeros”, a las que un trabajador puede estar fusionado, generan sensaciones de malestar que le impidan exponerse a situaciones como ejercer su función con autonomía y así afecten su desempeño, o bien dificultar sus vínculos interpersonales.

Con estas prácticas de mindfulness, además, se busca generar otro viraje, el pasaje del proceso con predominio del pasado o del futuro cuya tendencia es hacia pensamientos rumiantes y que prima en las conductas rígidas, hacia una actitud con atención flexible que ponga el foco en las experiencias de lo que sucede aquí y ahora, aquellas que son útiles en el momento presente. Muchas veces nos encontramos en la ducha pensando “si me dice esto, voy a contestarle lo otro”, o “tendría que haber hecho otra cosa”.  Este cambio en el proceso para la atención conciente, permite darnos cuenta de lo que existe y de los acontecimientos que existen en el momento presente. Con la atención puesta en los acontecimientos en el tiempo que sucede aquí y ahora, sin cargarlos de supuestos, se pueden reconocer los datos concretos que participan en el momento de abordar un conflicto laboral.

La predisposición a poner la atención en los eventos del pasado o en lo que esperamos para el futuro, está al servicio de los objetivos impuestos por la sociedad, y en el ámbito laboral pueden verse con estos ejemplos, “a mi edad y con mis años en esta empresa debería haber escalado al puesto de director”.  Sin embargo, lo que sucede es que muchas veces nos irritan porque, o no se ha alcanzado: “Todavía no logro ese puesto”, o ya se ha conseguido: “Ya doy Director, y ahora qué”.  El viraje en este proceso es repensar los objetivos hacia los valores personales, que son cualidades elegidas para ser y hacer. Es la forma que elegimos de vivir y que tenemos para llevar adelante nuestras acciones.  Es un modo de ser que no termina nunca. Es motivar nuestra vida en dirección de los valores con los que queremos que nos definan, por ejemplo “Un trabajador comprometido con la empresa, para su desarrollo y el de sus trabajadores”.

Una vez que se repiensan los valores, existe la posibilidad de generar un nuevo viraje, ir de la persistencia evitativa hacia la acción comprometida. Esto se explica porque muchas veces tendemos a buscar cambios inmediatos con resultados perfectos, por ejemplo, “debo ponerme al día con todas las tareas y nunca atrasarme”, “debo reunirme con todos mis compañeros inmediatamente para mejorar el clima laboral”.   Sin embargo, mantenerse al día con las tareas o el buen clima laboral no es algo que se logra de un momento a otro.  El pasaje hacia la acción comprometida es el intento de desarrollar hábitos que se tratan de adquirir paso a paso en dirección a los valores que elegimos: “ser un trabajador comprometido”, “ser un trabajador que promueve el bienestar laboral”.

Steven Hayes, con el ejercicio de “la matriz” de Kevin Polk, propone figurar en cuatro cuadrantes los pensamientos, emociones y conductas que nos acercan y nos alejan de las metas a las que nos queremos dirigir. La tarea es ubicar en el cuadrante superior derecho las cualidades valoradas, por ejemplo “ser un excelente profesional”, y luego, ubicar en el cuadrante superior izquierdo, justamente en dirección opuesta, los pensamientos y emociones que nos empujan en la dirección contraria a lo que valoramos, por ejemplo, “debo alcanzar un puesto de alto rango”.  Del mismo modo, en el cuadrante inferior izquierdo, se describen las conductas que llevamos a cabo cuando nos alejamos de lo que queremos conseguir, por ejemplo “pasar por encima de un compañero a fin de obtener reconocimiento” o “no dar el brazo a torcer para tener razón”, y, en sentido opuesto, en el cuadrante inferior derecho aquellas conductas que están alineadas con nuestros valores por ejemplo “ser un trabajador colaborativo para llevar a cabo la tarea” o “dialogar para alcanzar concensos”. Una vez completos los cuatro cuadrantes, el trabajador toma distancia y, desde una posición de observador, puede registrar en donde se está fijando, en qué lugar está ubicado y así puede repensar hacia qué lado, si el derecho o el izquierdo, es a donde quiere dirigirse.

Conclusión

En conclusión, los procesos psicológicos rígidos no son negativos per se, son funcionales para el desempeño de las conductas que llevamos a cabo en nuestra vida cotidiana, y adoptar flexibilidad psicológica es necesario cuando estas conductas rígidas dejan de ser efectivas y se deben adoptar nuevas estrategias.

Adoptar una conducta flexible que permita reconocer estos procesos es fundamental para la adaptación a los cambios y a las exigencias inherentes a la época actual. La capacidad de dirigir las conductas con flexibilidad parece más fácil de decir que de hacer, por eso se proponen ejercicios prácticos para desarrollarla.  La estrategia que se propone es reconocer los procesos psicológicos que intervienen y sus características, para explicar cómo impactan los ejercicios prácticos en cada uno de ellos en el viraje hacia la flexibilidad.

Los ejercicios planteados son presentados en espacios laborales de team building, con el fin de ofrecer habilidades para la flexibilidad a los trabajadores, al mismo tiempo que funcionan como recursos que promueven su implementación para otras orbitas de la vida de la persona.

 

Referencias:

Grupo Act,  https://grupoact.com.ar/

Barraca Mairal, Jorge (2007). La terapia de aceptación y compromiso (ACT). Fundamentos, aplicación en el contexto clínico y áreas de desarrollo. Revista Miscelánea Comillas Vol. 65, N°127, Universidad Pontificia Comillas, Madrid.

Páez Blarrina, Marisa; Gutiérrez Martínez, Olga (Coords.) (2012). Múltiples aplicaciones de la terapia de aceptación y compromiso. Pirámide, Madrid.

Hayes, Steven; Strosahl, Kirk; Wilson, Kelly (2015). Terapia de aceptación y compromiso: proceso y practica del cambio conciente. (Mindfulness). Desclee, Bilbao.

Hayes, Steven (2020). Una mente libertada. La guía esencial de la terapia de aceptación y compromiso (ACT). Paidós, Barcelona. 

Revista Electrónica de la Facultad de Psicología - UBA | 2011 Todos los derechos reservados
ISSN 1853-9793
Dirección: Hipólito Yrigoyen 3242, Piso 3º - (1207) CABA | Teléfonos: 4931-6900 / 4957-1210 | e-mail: intersecciones@psi.uba.ar